Todo estudiante universitario pasó por ella.
Incluso los cachimbos. Hasta para los visitantes de otros locales de la
universidad se les hace imposible sentirla.
En el verano calienta como ninguna otra. En el
invierno fría pero nadie se le resiste. Algunos la acompañan con un cigarrillo que
se consume con los gélidos vientos que cruzan de izquierda a derecha y
viceversa. Así es ella, irresistible para hombres y mujeres.
¿Quién no durmió en ella alguna vez? Si la
respuesta es no, miente tan vilmente que su ‘diablito imaginario’ estaría tan contento
que podría morir en paz. Si la respuesta es sí, su conciencia está tranquila.
Todos dormitamos aunque sea algunos momentos en ella.
Nadie, absolutamente nadie, está propenso a
pasar por ella. Reír. Jugar. Leer. ‘Hacer hora’ con tus amigos o solo. En ella
haces de todo y todos te ven. Lo mejor es que nadie te dice nada.
Así es la plataforma del local central de la
UNFV. Fría y caliente. Todos pasamos por ella alguna vez. Otros más veces.
Otros menos veces. Pero al fin al cabo la gran mayoría de universitarios que
estudiamos en el local central.
Una fiel compañera que siempre está para ti cuando
más la necesitas. Nunca te dirá que no. Eso sí, nunca pide nada cambio. Sólo tu
lealtad hacia ella que siempre estará para ti en los mejores y peores
momentos en los que te encuentres.
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